Una promoción no es sólo bajar un precio. Es una decisión para mover inventario, presentar una novedad, aumentar el valor del pedido o premiar una compra repetida. Si no sabés cuál de esas metas perseguís, es difícil medir si funcionó.
Elegí una sola razón
Un combo puede ayudar a que dos productos útiles se descubran juntos. Un descuento temporal puede resolver stock de temporada. Un beneficio por cantidad puede reducir costos de preparación. Escribí la razón antes de decidir el porcentaje; así evitás que la promoción sea una reacción a la ansiedad.
Hacé la cuenta antes de anunciar
Calculá costo, comisión de cobro, embalaje, entrega subsidiada y margen final. Probá el escenario más frecuente, no el ideal. Si el precio final sólo funciona cuando todo sale perfecto, necesitás cambiar condiciones o propuesta.
Explicá límites claros
Indicá vigencia, productos incluidos, medios de pago y stock cuando corresponda. No uses urgencia falsa ni subas un precio para aparentar una rebaja. La confianza perdida por una condición escondida cuesta más que una venta puntual.
Cerrá y evaluá
Al terminar, revisá unidades vendidas, margen, productos complementarios y consultas generadas. Una promoción puede ser útil aunque no sea masiva si te enseñó qué combinación interesa. Documentá el resultado para no repetir la misma campaña sin memoria.
Antes de publicar, revisá la estructura de costos del producto involucrado.



