Cuando una persona entra a un catálogo, no conoce tu lógica interna. Necesita reconocer rápidamente dónde está, qué opciones existen y cómo volver atrás. Una buena organización reduce abandono y también simplifica la gestión diaria.
Hacé un inventario antes de crear categorías
Listá los productos activos y marcá cuáles comparten uso, público o características. No construyas categorías para un único producto salvo que tenga valor estratégico. Tampoco agrupes todo bajo “Varios”.
Como referencia práctica, una categoría debería ayudar a elegir. “Calzado”, “Accesorios” y “Abrigos” son claras. “Temporada 1” exige conocimiento previo.
Elegí una estructura principal
Existen diferentes criterios:
- Tipo de producto.
- Necesidad que resuelve.
- Persona o segmento.
- Ocasión de uso.
- Nivel de precio.
Elegí uno como estructura principal y usá atributos o etiquetas para el resto. Mezclar criterios al mismo nivel suele producir categorías superpuestas.
Ordená según demanda y rentabilidad
Las primeras categorías deberían reunir lo que más busca tu público, no necesariamente lo último que cargaste. Dentro de cada categoría, podés destacar productos disponibles, representativos o con buena relación entre demanda y margen.
No conviertas todos los productos en “destacados”. Si todo llama la atención, nada orienta.
Usá nombres consistentes
Definí un patrón: tipo + característica + variante relevante. Por ejemplo, “Cuaderno A5 tapa dura” o “Pizza napolitana grande”. Evitá alternar abreviaturas y nombres completos sin necesidad.
Los nombres consistentes mejoran la búsqueda interna, las conversaciones por WhatsApp y la comprensión de Google.
Separá variantes de productos diferentes
Color y talle suelen ser variantes de un mismo producto. Dos modelos con materiales, funciones o precios muy distintos suelen merecer fichas separadas. Una ficha con demasiadas opciones puede ser difícil de entender; muchas fichas casi idénticas también generan ruido.
Prepará rutas de descubrimiento
Una persona puede llegar sin saber qué comprar. Ayudala con productos relacionados, categorías visibles y una selección pequeña de novedades u ofertas reales. Los enlaces deben tener textos descriptivos, no solamente “ver más”.
Medí y corregí
Revisá qué productos reciben visitas pero pocas consultas. Puede haber problemas de precio, foto, descripción o disponibilidad. Si una categoría casi no se abre, tal vez el nombre no sea claro o esté demasiado escondida.
Cada trimestre conviene archivar productos discontinuados, fusionar categorías vacías y comprobar que todos los artículos estén en el lugar correcto.
Una estructura inicial recomendable
- Entre cuatro y ocho categorías principales.
- Productos más buscados primero.
- Variantes dentro de una ficha cuando corresponda.
- Descripciones y fotografías diferenciadas.
- Novedades y ofertas sólo cuando sean reales.
Podés aplicar esta estructura al crear un catálogo online gratis y ajustarla a medida que aprendés qué busca tu público.